
Por B. Durán
Si llegas a un concierto y no te suena ni de lejos el nombre de uno de los teloneros, amablemente te sitúas y escuchas con los oídos muy abiertos y sin ninguna idea preconcebida. Lo primero que me ha llamado la atención es la juventud de los miembros de Amaranthe. Lo segundo, es que no localizo un cantante, sino que son tres voces, una melódica femenina, una melódica masculina y una voz rasgada que no desentonaría en ningún grupo de Death Metal. Y saben usarlas. Hacen una mezcla curiosa de power metal con death metal melódico, muy rápido y sin un segundo desaprovechado en las canciones.
Resulta que Amaranthe es la nueva sensación del Metal en Suecia, su país natal, y en Finlandia donde inicialmente editaron su primer disco de estudio hace tan sólo unos meses. Y desde entonces ya han girado con Kamelot y con Hammerfall. Está claro que estos chicos han iniciado una carrera meteórica que habrá que seguir de cerca para ver cómo evoluciona.
Después de la media hora de reloj programada para Amaranthe sale a escena Vicious Rumors. Contundentes, con un sonido muy logrado, movilizan a la sala con las primeras notas. Se palpa en el ambiente que es una banda bien considerada pese a que no han tenido la suerte que merecían en su carrera. Tras los múltiples problemas que han tenido con sus vocalistas y estar casi cinco años sin sacar ningún trabajo, a principios de año editaron Razorback Killer, en el que supieron unir con maestría su sonido clásico con toques más modernos y oscuros, muy bien adaptados a la nueva incorporación del grupo.
Es la primera vez que tengo la oportunidad de ver a la banda con su nuevo cantante, Brian Allen, y desde luego no defrauda. Tiene una voz que es un portento, canta lo que le pongan delante, y se le ve muy cómodo en su papel de frontman. Comienza el show con la conocida “Digital Dictator”, para continuar caldeando el ambiente con “Minute to kill”. Allen se desenvuelve perfectamente con los temas clásicos de la banda. El grupo californiano comandado por el eléctrico Geoff Thorpe está completamente entregado a su público. Siguen con “Murderball” y el primer tema de su nuevo disco suena de vicio en directo. Tienen un desparpajo sobre el escenario y un buen rollo que da gusto. Y se nota que trasciende a los backlines de la gira porque a los diez minutos de estar tocando suben Amaranthe y, ni cortos ni perezosos, colocan una mesa con sillas sobre el escenario y se sientan tranquilamente a beber y comer mientras atruena la melodía de “Down to the temple”.
Se vacía el escenario de peña y Vicious Rumors atacan “Abandoned”. Hay que destacar los interesantes duetos de voz y guitarra en los que se embarcan de tanto en cuanto Thorpe y Allen, consiguiendo un sonido muy contundente. Geoff Thorpe es un maestro de las seis cuerdas y ha conseguido un sonido muy característico a lo largo de los años. Suena la vibrante “Soldiers of the night”, con unos coros acojonantes en los que se involucran todos los miembros del grupo. ¡Para poner los pelos de punta! Éste es el segundo y último tema en el setlist del último disco. Y aunque tiene que ser complicado hacer un setlist para 45 minutos con tantos años y discos a la espalda, es cierto que he echado en falta algo más de presencia de su último trabajo. “Don´t wait for me” cierra el turno de Vicious Rumors y me deja el firme propósito de volver a verlos en cuanto tenga la oportunidad. 100% recomendables en directo.
Faltan cinco minutos para las nueve de la noche y comienza a sonar la introducción de Infected, el nuevo disco de Hammerfall. Los suecos salen a escena con Patient Zero y dominan desde el minuto uno. Me llama la atención que, pese al cambio de estética en la portada de Infected, éste no se traslada al escenario. Un gran martillo domina la trasera y dos lonas de gran tamaño con el logo de Hammerfall decoran los laterales. Y hablando de cambios de look, Oscar Dronjak luce el pelo rubio y un bigote moreno que le hace aún más pintoresco. Hace ya dos años que Hammerfall vino a Bilbao por última vez, y ya hay ganas de verlos. Entre 600 y 700 personas vibran con el doble bombo de Anders Johansson.
Comienzan los primeros acordes de “Heeding the call” y ya han conseguido con que la sala entera se vuelque con ellos. Todos y cada uno de los metalheads asistentes ayudan a Joacim Cans a cantar el consabido “Angels of mercy” del estribillo. Atacan los suecos con “Any means necessary” en la que el concurso del cantante apenas es necesario. ¡La gente viene con los deberes hechos y no fallan una sola letra! “Let´s play like is no fucking tomorrow” (“Toquemos como si no hubiera un puto mañana”) dice Joacim Cans y el grupo ataca con ganas “Bang your head”, el segundo tema de su último trabajo de estudio. Le sigue “Blood bound”, manteniendo el ambiente caldeado. El sonido de Hammerfall está muy logrado y se nota su recorrido en escena y la compenetración que hay entre todos los miembros de la banda. He tenido la oportunidad de verlos en diferentes ocasiones desde hace diez años y es impresionante como consiguen mantener la calidad de la música de estudio y trasladarla al directo. Cada vez mejoran más en este aspecto y les recomendaría que no dejen escapar al técnico que llevaban anoche, porque sonaron de lujo.
Llega uno de los puntos álgidos de la noche “Let´s get it on”, seguida sin pausa por “Last man standing” y “Renegade”. Me esperaba estas canciones más avanzado el show pero los suecos saben lo que hacen y mantienen vibrando a la peña sin darles ni un segundo de descanso. Hasta el momento, está siendo un concierto memorable.
Hammerfall deciden relajar un poco la tensión acumulada con un “Always will be” especialmente dedicado a las chicas presentes en la sala. Parece ser que el género femenino preferimos las baladas, o eso creen ellos… En cualquier caso una gran exhibición de voz y el fallo de la noche: el sonido del teclado, que acaparaba en exceso el protagonismo y que deberían revisar muy seriamente. Vuelve la caña (¡y desaparece ese teclado!) con “Riders of the storm”. Dronjak hace un solo, breve y sencillo, sin demasiada complicación técnica y tirando sobretodo de pedal.
Se ve que Joacim Cans tiene ganas de rememorar el pasado y pregunta a los asistentes a ver dónde estaban en 1997 para atacar, sin piedad, con una de las joyas de la corona: “Steel meets Steel”, el tema que les valió el pasaporte a la escena internacional del Metal allá por 1996 en la final de la competición “Rockslaget” de Suecia. Todo un logro si tenemos en cuenta que por entonces allí solo era bienvenido el Black y el Death Metal. Por supuesto, lo bordan. Siguen con “Legacy of Kings”, uno de los temas más rápidos y cañeros para llegar a las 22:00 horas exactas con “Let the Hammer Fall”. Se va acercando el final del show pero no me esperaba que intentaran subastar al guitarrista Pontus Norgren “a chicos o chicas. ¿Quién da cinco euros?”. Lo dicho. Se nota el buen rollo. Y lo más importante, saben trasladarlo al público.
“The Dragon lies bleeding” seguida por “The Templar Flame” nos llevan a la primera despedida de la noche. Los estipulados gritos y silbidos hacen volver a Hammerfall con la contundente “One More Time”, de su último trabajo. Me llama la atención el bajo de esta canción y Fredrik Larsson llena la escena perfectamente. Sin duda fue una gran noticia el día que decidió volver a Hammerfall.
De repente el escenario se llena de gente. Los componentes de Amaranthe y Vicious Rumors suben a despedir el concierto con la mítica “Hearts on Fire”y me confirman dos cosas: hay un ambiente acojonante y están como putas cabras.
Hasta aquí la gira española de Hammerfall tras hora y media de concierto. Un setlist muy logrado aunque igual un poco breve. ¡Esperemos que no tarden mucho en volver!




















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